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Materia Flotante.
Museo Alejandro Otero. 2012
La  cotidianidad trascendente.
Starsky Brines

"Pavana para mi vida aquí en la tierra,

en esta tierra que no atormenta  con la muerte,

sino con la belleza."

 

Eugenio Montejo.

 

Paul Parrella, desde hace un buen tiempo, se ha planteado el territorio de la naturaleza como fuente de inagotables encuentros con fenómenos cotidianos, y nos hace visible el paisaje a través de las aventuras que en él ocurren, como las sombras y no metafóricamente hablando, detenidamente él observa las sombras que se traducen en las formas proyectadas a cada instante según la luz golpee los objetos, y luego esas formas mutaran  a su discurso pictórico en manchas. Él acuciosamente da cuenta de ello y ha elaborado un cuerpo de trabajo, propuesto a manera de anotaciones, como si de un naturalista se tratara y dice, "Me apego a la idea de las “anotaciones” por ser un recurso de registro, de observación directa, una especie de testimonio de que alguien estuvo allí observando algo, contemplando algo, e  incluso participando de ello."

 

En este mismo orden de especulaciones recurre a las nubes como materia de estudio. Las nubes serán un  mediador entre nosotros, sujetos de paso y la materia flotante que en su indeterminación nos regalan momentos únicos. Paul vuelve extraordinariamente esa materia ondulante en masa estructurada como objeto palpable y determinado, para confrontarla con el sujeto, en una suerte de  pequeño laboratorio de la visión, y de esa manera erigirnos como excelsos observadores de las nubes, por medio de las maculas que el artista extrae de sus modelos, para ahora, en su determinación, acercarnos y hacernos conscientes de nuestra propia existencia.

 

La cotidianidad trascendente, tiene en Paul un admirador oculto entre tanta bulla. Es pertinente pensar en la actividad artística en un mundo convulso, ¿qué papel juega el artista en el escenario cotidiano? podría decirse que el de observador e intérprete de la realidad y Paul no está ajeno  a esa realidad, la observa y puede dar fe de  la situación social. Pero él se asigno una tarea, la de ser observador de lo que casi nadie ve, pero que sirve de escenario inevitable de todo lo que sucede en el mundo, de esta manera entra en sintonía con el misterio, desocultando la belleza (arquetípica) que para estos tiempos de profunda aspereza son recibidos alegremente, ¿no será un acierto, aquello que para nosotros es tácito como las nubes, las sombras, o el agua posean un conocimiento que hemos perdido por el poder de la razón? No es poca cosa observar, no es poca cosa asignarse un ejercicio de vida y ser protagonista de los cambios que se producen. Es estar en cuerpo y mente ¡presentes y no quedarse dormido en explicaciones estériles de lo que es inevitable.

 

Es vital transferir a las personas la importancia en invertir algo de tiempo en la observación consciente de la cotidianidad que los rodea, serían, por decir lo menos, conscientes de sí mismos. La belleza va más allá del bombardeo publicitario y ésta se extiende a los modos de vida, al saber vivir. El papel de Paul de desentrañar la belleza no es una banalidad, es demostrar que es posible vivir de una mejor manera y traduciendo esta pequeña acción en ánimo y ganas, en un estado distinto de vivir. Disfrutar del paisaje es una dignidad agotada, porque la vida cada día aprieta más, lo urgente es salvar el pellejo y el tiempo como el espacio, se han vuelto un caos carente de humanidad —tal vez con razón— entonces se agradece que Paul intente sumergirnos en la indeterminación de las formas, para detenernos a pensar en la fragilidad de la vida.

 

 

Starsky Brines

octubre 2012